WENSESLAO Y REINA CRISTINO

ESTO ES ASI

La Iglesia Santidad a Jehova del M.M.M cree y practica las doctrinas fundamentales de las sagradas escrituras. Su doctrina es fundamentalista Cristocentrica y Bibliocentrica respectivamente.

DOCTRINA: Cristocéntrica y Bibliocéntrica. No mezclada con tradiciones y enseñanzas humanas, sino fundamentada en las enseñanzas más puras de La Biblia, la autoridad más confiable que fue tomada de los manuscritos originales; Sagradas Escrituras que constan de 66 libros los cuales creemos son inspirados por el Espíritu Santo (2 Timoteo 3:15-17); (2 Pedro1: 20,21), Escrituras que no interpretamos libremente, sino que la Biblia misma es su propia intérprete; Así creemos en:

1- Un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y 3:16; 17; 28:19; Génesis 1:26; Isaías 43:7; Juan 14:23; 1 Juan 5:7; 2 Pedro 1:17,18; Espíritu Santo, eterno, invisible pero real, el cual creó todo de la nada por que tenía un plan

2- La Salvación del hombre únicamente por la fe en Jesucristo, ya que el hombre pecó, fue separado de Dios y no se puede salvar por sí mismo. (Hechos 4:12; Romanos10:13,15; Tito 3:5-7.

3- En el Nuevo Nacimiento, (Juan 3:3-6; 1 Pedro 1:23; 2 Corintios 5:17)

4- La Justificación por la fe únicamente en Jesucristo, quien vino al mundo siendo concebido sobrenaturalmente por obra del
Espíritu Santo en María Virgen, siendo completo hombre y completo Dios, vivió sin pecado, murió en una cruz, resucitó al tercer día, subió al Padre y vive para siempre. (Lucas 24:45-47; Romanos 5:1; Tito 3:7).

5 - El Bautismo en agua por inmersión, según lo ordenado por Cristo, como parte de las dos únicas ordenanzas o (sacramentos) que el mismo estableció "El Bautismo y La Santa Cena", Bautismo realizado sólo después de creer y arrepentirse. (Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 16:31-33).

6- En el Bautismo en el Espíritu Santo que viene después que la persona recibe la salvación, y que se manifiesta hablando el creyente en otras lenguas como señal, (Hechos 1:5; 2:4; Lucas 24:49; Hechos 11:15,16).

7- Los dones del Espíritu Santo, que son la investidura de poder sobrenatural que el Espíritu Santo Regala a los creyentes fieles.

8- Los Frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-26).

9- En la Santificación del creyente, la inmediata y la progresiva, ya que sin ella nadie vera al Señor (Hebreos 12:14; 1 Pedro 1:15,16; 1 Tesalonicenses 4:3; 5:24; 1 Juan 2:6).

10- Creemos en la Sanidad Divina y los milagros (Isaías 53:4; Mateo 8:16,17; Marcos 16:18; Santiago 5:14,15).

11- Los ministerios y la evangelización del mundo. (Marcos 16:15-20; Efesios 4:13).

12- Creemos en el Diezmo y la ofrenda, revelados desde antes de la ley y hasta el nuevo testamento como principio fundamental en la poderosa ley de la siembra y la cosecha, para llevar adelante la obra de Dios y para la bendición plena de los verdaderos y fieles creyentes. (Génesis 14:20; 28:22, Malaquías 3:10; Mateo 23:23) (Jesús dice que no hay que dejar de hacerlo).

13- Creemos que pronto los cristianos (La Iglesia) serán llevados al cielo en el "arrebatamiento de la Iglesia por Jesucristo, siendo los verdaderos creyentes fieles arrebatados en un instante de la tierra, junto con los muertos en Cristo quienes resucitarán primero. (I Tes.4: 14-17; I Corintios 15:51,52).

14- Creemos que Cristo volverá siete años después de este hecho asombroso a la tierra por segunda vez, personal y visiblemente para reinar por mil años. (II Tesalonicenses 1:7; Zacarías 14:4; Mateo 24:30; Apocalipsis 20:4,6).

15- Siguiente a esto habrá un juicio final para todos los que no fueron salvos. (Apocalipsis 20:11-15.).

16- Vendrá entonces un nuevo cielo y una nueva tierra, en la cual estará la nueva Jerusalén o ciudad celestial y Dios estará eternamente con su pueblo.
(Mateo 24:35; II Pedro 3:10,13; Hebreos 1:10,11; Apocalipsis 21:1-3).

17- Creemos que al morir un verdadero creyente, pasa inmediatamente a la presencia de Cristo, para permanecer allí hasta la resurrección de su cuerpo que será manifiesta con la venida de Cristo el día del rapto, (1 Corintios 15:23,52,54. Filipenses 1:21-23).

WENSESLAO Y REINA CRISTINO

LO QUE CREEMOS, ENSEÑAMOS, SOMOS Y PERSEGUIMOS

Credo Apostólico

1  Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

2  Creo en Jesucristo Su único Hijo, nuestro Señor;

3  que nació de la virgen María por obra y gracia del Espíritu       Santo,

4   fue crucificado (bajo Poncio Pilatos), muerto y sepultado;

5   Descendió a los infiernos,

6   al tercer día resucitó de los muertos;

7   Ascendió a los Cielos; se sentó a la diestra del Padre;

8   y de allí a de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

9   Creo en el Espíritu Santo

10  y en la Santa Iglesia Universa;

11  En la remisión de los pecados.

12  En la resurrección de la carne. Amén.

 

Confesión de Fe de los Valdenses del año de nuestro Señor 1120

 

1.   Creemos y mantenemos firmemente todo lo que está contenido en los doce artículos del símbolo, comúnmente llamado el credo de los apóstoles, y consideramos herética cualquier inconsistencia con los doce artículos citados [anteriormente].

 

2.   Creemos que hay un solo Dios –Padre, Hijo, y Espíritu Santo.

 

3.     Reconocemos como escrituras sagradas y canónicas los libros de la Santa Biblia.

 

4.  Los libros arriba mencionados nos enseñan: Que hay un Dios, todopoderoso, ilimitado en sabiduría, infinito en bondad, y quien, en Su bondad, ha hecho todas las cosas. Porque El creó a Adán a Su misma imagen y semejanza. Pero por medio de la enemistad del diablo, y su propia desobediencia, Adán cayó, el pecado entró en el mundo, y nos volvimos transgresores en y por Adán.

 

5.    Que Cristo había sido prometido a los padres que recibieron la ley, a fin de que, conociendo su pecado por la ley, y su injusticia e insuficiencia, puedan desear la venida de Cristo para realizar satisfacción por sus pecados, y cumplir la ley por El mismo.

 

6.  Que en el tiempo señalado por el Padre, Cristo nació – en un tiempo cuando la iniquidad abundaba, para manifestar que no era por razón de bondad alguna de nuestra parte, porque todos éramos pecadores, pero para que Él, quien es verdadero, pudiera mostrar Su gracia y misericordia hacia nosotros.

 

7.   Que Cristo es nuestra vida, y verdad, y paz, y justicia –nuestro pastor y abogado, nuestro sacrificio y sacerdote, quien murió por la salvación de todo aquel que cree, y que resucitó para la justificación de ellos.

 

8.  Y también creemos firmemente, que no hay otro mediador, o abogado para con Dios el Padre, sino Jesucristo. Y con respecto a la Virgen María, ella era santa, humilde, y llena de gracia; y esto también creemos concerniente a todos los otros santos, que están esperando en el cielo la resurrección de sus cuerpos en el día del juicio.

 

9.  Creemos también, que, después de esta vida, existen sólo dos lugares – uno para los que son salvos, el otro para los condenados, los cuales llamamos paraíso e infierno, negando por completo el purgatorio imaginario del Anticristo, inventado en oposición a la verdad.

 

10. Además, siempre hemos considerado todas las invenciones [en materia de religión] como una abominación indecible delante de Dios; tales como los días de festivales y vigilias de santos, y la llamada “agua bendita”, el abstenerse de carne en ciertos días y cosas parecidas, pero sobre todo las misas.

 

11. Nos mantenemos en contra de todas las invenciones humanas, como procedentes del Anticristo, las cuales producen angustia y que son perjudiciales para la libertad de la mente.

 

12.  Consideramos los Sacramentos como signos de las cosas santas, o como emblemas de las bendiciones invisibles. Creemos que es propio y aun necesario que los creyentes utilicen estos símbolos o formas visibles cuando esto pueda ser realizado. En el entendido de que, mantenemos que los creyentes pueden ser salvos sin estos signos, cuando no disponen del lugar o la oportunidad de observarlos.

 

13. No aprobamos otros sacramentos, a parte del bautismo y la cena del Señor.

 

14. Honramos los poderes seculares, con sujeción, obediencia, prontitud y pago.

 

Creemos así mismo en las doctrinas de la Confesión Bautista de Fe de Londres de 1644 y 1689. Así mismo en las fórmulas del Catecismo Versión Bautista. [No incluiremos estos documentos aquí debido a su extensión]. Creemos en el Mensaje y Fe Bautista de la Convención Bautista del Sur de los Estados Unidos (1925, 1963 y 2000). Además confirmamos las creencias de la Confesión de Fe de Westminster, entre otras. También estamos persuadidos de que toda confesión de fe, incluyendo las que hemos mencionado como Bautista, presentan algunas inconsistencias con las doctrinas puras de la Biblia, puesto que dichas confesiones son fruto de la interpretación de los hombres de la Biblia. Todos los documentos teológicos cristianos deben analizarse a la luz de su naturaleza histórica.

 

Además de estos documentos antiguos y modernos con los que hacen memoria inigualable de nuestra historia como cristianos Bautista, creemos en los siguientes tópicos como no negociables:

 

    La Biblia y su interpretación. La Santa Biblia, siendo que es totalmente inspirada por Dios, es por tanto infalible e inerrante, y es la verdad por encima de cualquier otra autoridad en todo asunto de fe y práctica. Cuando esta contradice a la ciencia o la opinión humana en cualquier asunto, ella determina nuestra postura, sin olvidar que la misma se interpreta literalmente atendiendo a: los propósitos del escritor, la gramática de los idiomas originales, las reglas de la lingüística del idioma original, el contexto histórico en el que se escribió el asunto, el estilo literario utilizado, el testimonio general de la Biblia completa, y la indispensable guía del Espíritu Santo, recordando a su vez que los eventos bíblicos son descritos fenomenolόgicamente[5]. Las escrituras no son de interpretación privada, por lo que no solo los oficiales de la iglesia, sino que los cristianos en general pueden interpretar las escrituras bajo las mismas normas antes dichas. La Biblia contiene todo lo que el hombre debe saber sobre sus deberes en materia de fe y práctica, tanto religiosa, pública, privada, familiar como individualmente.

 

      La  Biblia resumida. Toda la ley y los profetas se resumen en los diez mandamientos y estos a su vez en dos grandes mandamientos, (1) amar a Dios sobre todas las cosas y (2) amar al prójimo como a uno mismo. Entendiendo además que la ley no fue dada para que el hombre, a través de ella, busque a Dios, sino para enseñar al hombre que es pecador e incapaz de cumplirla a plenitud por si mismo dicha ley, y que por tanto necesita otro medio para salvarse (la fe en Jesucristo). Declarando entonces que: "el justo por la fe vivirá."

 

    La Salvación, es el gran tema de la Biblia. La salvación en la mente y los propósitos de Dios incluyen una multitud enorme (así como las arenas del mar o las estrellas del cielo). El plan salvador de Dios incluye personas de la más grande diversidad imaginable (varones, hembras, pequeños y grandes, poderosos, pobres, ricos, esclavos y libres, de toda edad, de todas las épocas, de cada confín del globo, de toda tribu, de toda nación, de toda lengua, etc.). Aunque la salvación es un regalo que procede cien por ciento de Dios (de pura gracia), está misteriosamente ligada al amor de Dios, al decreto eterno de Dios, al eterno poder de Dios, al eterno propósito de Dios, a la obra redentora de Cristo en la Cruz, a la acción de su Espíritu Santo (quien convence a los hombres de pecado, justicia y juicio), al obrar de Dios en los corazones de los hombres, a la predicación del evangelio de Cristo (el medio ordinario que produce los resultados extraordinarios de la salvación de los hombres), al uso de los sentidos físicos y espirituales de los hombres (especialmente el oír) y a la voluntad del hombre llamado (pues el que no creyere queda condenado).

 

    La Iglesia, es la columna y el fundamento de la verdad. La Iglesia "Local" es un grupo de creyentes en Cristo (regenerados), que han sido bautizados después de haber creído, cuyo propósito es adorar a Dios en comunidad, imitar a Cristo, y obedecer las ordenanzas sagradas, conforme a los mandamientos del Señor dado a sus santos apóstoles y profetas. La liturgia eclesiástica debe conformarse a la sana doctrina de nuestro Señor y utilizar la prudencia cristiana en aquellos asuntos que no nos han sido revelados como el orden en que deben realizarse los elementos del culto, el tiempo de duración, etc. Los asuntos más apremiantes en la adoración pública nos han sido revelados.

 

    La adoración pública, al Señor encierra el cumplimiento de sus mandamientos y ordenanzas en las escrituras. Es decir, que reconocemos las siguientes prácticas como expresamente reveladas en las escrituras: el culto, la predicación del evangelio y todo el consejo de Dios, la evangelización y educación cristiana, el arrepentimiento y la conversión, la oración, el bautismo, el testimonio cristiano, la celebración de la cena del Señor, la alabanza a Dios y a su palabra a través de salmos, himnos y cánticos espirituales, el diezmo y las ofrenda de los santos, el compañerismo entre creyente, la satisfacción de las diversas necesidades espirituales y físicas de la gente, los saludos y reconocimientos de las labores ministeriales de los hermanos y hermanas, etc. Los elementos del culto público habrán de ser siempre: la predicación del mensaje de la Biblia en todas sus manifestaciones (predicar, exhortar, corregir, enseñar, reprender, redargüir y llamar al arrepentimiento y compromisos) y en todas sus formas y métodos; la lectura de la Biblia; la oración (ruegos, súplicas, peticiones, acciones de gracias); el canto a Dios (con o sin instrumentos musicales); el acto de las ofrendas y los diezmos; el bautismo; la cena del Señor y el saludo cristiano y otros actos de compañerismo. No implicando con ello que cada elemento debe estar presente en cada culto. Hay libertad en la forma, el método el tiempo y hasta el periodo de hacer y celebrar todas las cosas que Dios nos ha mandado (apelando a la prudencia cristiana.) El fin principal del culto es adorar a Dios conforme a su voluntad y propósito expresamente dados a conocer en su palabra. El ministerio de la palabra, y la dirección en el culto público de la iglesia reunida como un todo están reservados, por mandato divino, al género masculino. Cuando por conveniencia la iglesia se divide en partes para estos asuntos (clases bíblicas divididas, cultos en los hogares, etc.) lo dicho en la oración anterior queda sin efecto. El ministerio femenino público en la iglesia tiene dimensiones distintas a la del ministerio masculino. Aunque las mujeres están capacitadas para enseñar, orar, cantar, dirigir, etc., la Biblia contiene restricciones a algunos de estos oficios cuando se trata del culto público. El culto público no es un servicio a los hombres sino a Dios, por tal razón tiene sus requisitos básicos establecidos. Hay que hacer diferencia en lo que respecta al culto público y las actividades rutinarias y especiales de la iglesia. En el culto público solo cantamos a Dios y a su palabra, mientras que en una actividad eclesiástica cualquiera pueden ser incluidos canto a la patria, a las madres, etc. Por eso el culto público desde el Antiguo Testamento hasta nuestros días tiene pautas establecidas (ver Levíticos, 1 Timoteo, Tito, 1 y 2 Corintios).

 

    La adoración privada, comprende un vivir cada vez más y más según los propósitos y la voluntad de Dios en medio de esta generación pecadora. En resumen la Biblia refiere los elementos de la adoración privada como un servicio (oraciones (en todas sus formas), acciones de gracias, ayunos, lecturas, aprendizaje y meditación de su palabra, el canto cristiano, y las ayudas a los necesitados). La voz bíblica manda imitar a Cristo y hacer todo para la Gloria de Dios. Sea que comamos o bebamos o hagamos otra cosa, todo debe ser para glorificar a Dios. En este plano hay una inmensidad de asuntos que puedo hacer que se circunscriben dentro de esta obra de servicio, así: llenar cualquier necesidad física o emocional de otro ser humano, siempre que sea conforma a la ética y la moral bíblica; visitar y ayudar a los que están enfermos o presos; ayudar a los huérfanos, desvalidos, viudas, etc.; orar por todos los seres humanos para salvación, orar por los enfermos y necesitados, ayunar por asuntos en los que quiero que Dios obre en mi vida o la de otros. Hay que recordar que todas estas cosas, aunque pueden ser parte de la adoración pública, en este contexto están circunscrita a lo privado, de tal manera que los demás no deben enterarse de nuestras obras de piedad. Cada elemento del culto público puede y debe llevarse a la práctica en la adoración privada, excepto sus ordenanzas (Bautismo y Santa Cena).

 

   Los oficiales de la Iglesia. Se conocen bíblicamente dos oficiales eclesiásticos: (1) pastores (que pueden ser llamados como ancianos, obispos o presbíteros), los cuales siempre serán hombres y no mujeres, y cuyo oficio principal es dedicarse al ministerio de la palabra y la oración en la iglesia, con el fin de satisfacer las demandas espirituales del pueblo de Dios; y (2) diáconos o servidores a las mesas, que se encargan de atender las necesidades materiales del cuerpo de Cristo y la sociedad, aparentemente en este grupo de oficiales puede haber mujeres teniendo en cuenta lo dicho en el párrafo anterior. Hay otros servicios de carácter rutinario de la iglesia que han sido introducidos por necesidad como el caso de escribientes (secretarios), tesoreros, etc., que bien sea un oficio pagado o no pueden ser delegados a cualquier hermano o hermana de testimonio.

 

    Los Sacramentos u Ordenanzas Cristianas. La práctica de las ordenanzas no son para salvación sino para obediencia, separación, testimonio, comunión y crecimiento espiritual. Bíblicamente se reconocen dos sacramentos u ordenanzas al pueblo santo de Dios: (1) el Bautismo del creyente, y (2) la Cena del Señor o Santa Comunión.

 

    El Bautismo bíblico. El único requisito para bautizarse es la fe en Cristo como Señor y Salvador. De aquí se desprende que el bautismo de infantes es antibíblico y no debe ser practicado en esta iglesia. El bautismo que reconocemos es aquel que ha sido administrado por inmersión (sometimiento completo del cuerpo en un lugar donde hay suficiente agua para ello). Se desprende de aquí, que el candidato debe tener conciencia de lo que está haciendo.

 

    La Cena del Señor o Santa Comunión. Debe ser administrada solo a creyentes bautizados que estén viviendo en plena comunión con el Señor y que hayan sido bautizados después de haber creído. Si algún hermano ha pecado puede participar de la Santa Comunión después de arrepentirse. Los pecados públicos deben ser perdonados en público. Un pecado se hace público cuando hay involucrado más de una persona en el mismo. Si algún hermano está en falta ante Dios o en falta o pugna con otro hermano debe abstenerse de participar de la Santa Comunión hasta que arregle su situación. El participar de la Cena del Señor indignamente puede provocar enfermedades físicas y hasta la muerte física.

 

    La disciplina cristiana, es una práctica bíblica que se aplica a aquellos creyentes que han sido sorprendidos en algún pecado. Aun después de haber perdonado al hermano, la restauración a sus funciones debe cesar por un tiempo prudente para bien de la iglesia. La disciplina cristiana puede incluir: cese de las funciones del hermano en la iglesia, prohibición de participar en la cena, la oración, el canto y las opiniones en el culto público, y hasta la expulsión de la iglesia en el peor de los casos (esto cuando el hermano rehúsa pedir perdón o arrepentirse, o cuando a pesar de haber pedido perdón sigue incurriendo en la misma falta), alguna otra cosa que esté de acuerdo con el testimonio de las escrituras y que sea aprobada por los oficiales de la iglesia. Nunca se restaurará al hermano exigiendo alguna dote o contribución material. Los pecados públicos ameritan disciplinas del orden público, los privados ameritan disciplinas privadas.

 

    Las prohibiciones. La prohibición a comer algún alimento que Dios creó, al igual que prohibir el casamiento entre un hombre y una mujer de la misma fe son abiertamente doctrinas de Satanás. La prohibición pública de vestimentas y adornos para el cuerpo (salvo que sean imprudentes o indecoros de acuerdo a la prudencia cristiana) son enseñanzas humanas que no aprovechan para la piedad. En privado, pueden sugerirse ciertas restricciones voluntarias por razón del amor no fingido hacia los débiles en la fe. Debe procurarse que las sugerencias privadas a las damas sean hechas por otra dama.

 

    El matrimonio bíblico. El matrimonio entre parejas del mismo sexo (o con animales) es diabólico y abominable ante Dios y ante la iglesia y debe ser rechazado y nunca practicarse en la iglesia del Dios Vivo. El único matrimonio aprobado por Dios es aquel que se practica entre un hombre y una mujer que están en común acuerdo y que no representan un yugo desigual.

 

    La familia, es de suma importancia ante Dios y por tanto a sus iglesias. Nuestros ministerios están enfocados al igle-crecimiento, en todo el sentido de la palabra, y al fortalecimiento y defensa de la familia y sus integrantes. La familia ocurrió primero que la iglesia en el plan de Dios, por lo que esta iglesia hará todo tipo de esfuerzos a nuestro alcance para impedir el desmoronamiento de la familia. Una familia está compuesta por el esposo y padre, la esposa y madre y el o los hijos. Hay ocasiones particulares en las que los propósitos de Dios cohíben al matrimonio de tener hijos, en tal caso se considera dicho matrimonio como una familia, sea que adopten hijos o que se queden solos.

 

    El ministerio, la Iglesia y las culturas. Para ser eficaces como ministros del Señor, es menester tener una revisión continua de los tiempos en que vivimos. Algunos cristianos se oponen a todo tipo de invención humana, a veces hasta por décadas y centenarios; pero el conocimiento que Dios ha dado a la humanidad es para servir a sus propósitos, inclusive en los ministerios de la iglesia. Debemos siempre ver el lado piadoso de todo lo que tenemos a nuestro alcance, entendiendo que aun el conocimiento científico y el desarrollo tecnológico con fines nobles provienen de Dios. Es posible que haya que revisar nuestra metodología al enseñar y predicar con cierta periodicidad, etc. Lo que pasa con algunos hermanos sinceros es que suspenden el correr del tiempo en los asuntos ministeriales y pierden su eficacia en su generación. La Biblia restringe todo aquello que nunca debemos hacer y da principio sobre que hacer para ser buenos servidores de Jesucristo. Es un asunto de conformarse con la sana doctrina. Así que en esta iglesia no rechazamos los inventos de los hombres y reconocemos la ciencia y la sabiduría humana, procedente de Dios, como buena siempre y cuando no niegen la sana doctrina. Y debemos procurar usarlos para el bien de la humanidad y como vehículos al servicio del Evangelio.

 

    El fin de la vida presente (como la conocemos ahora), está pautado y planeado en la sola potestad de Dios. Creemos que Cristo vuelve otra vez que en ese retorno de Cristo todos los seres humanos de la historia del planeta, muertos hasta ese día, serán reincorporados, unos primeros y los otros después,  y los que estemos vivos ese día seremos transformados y no veremos muerte, siguiendo a los que resucitaran primero. La resurrección primera corresponde a los santos de todas las épocas y la segunda resurrección comprende a los réprobos de todas las edades. Después de esto, en el tiempo señalado, todos hemos de comparecer ante el gran juicio de Dios para pagar a cada quien conforme a lo que haya hecho en vida, sea bueno o sea malo, y todo el que no se halló inscrito en el libro de la vida  será condenado al infierno de fuego por toda la eternidad. En ese juicio de Dios (que quizás sea separado para ambos bandos) habrá galardones distintos para los salvados según sus obras y penas distintas para los condenados según sus obras, conforme a la justicia divina. Ese será el día grande y temible del Señor en el cual mostrará más que su gracia, sino su justicia.

 


[1] Con antiguos católicos queremos decir la iglesia cristianas dentro de la organización católica antes del colmo de su corrupción antes de finalizar la edad media.

[2] Infierno es la transliteración de la palabra latina infernum, palabra que originalmente significaba “lugar de destino de los muertos”.

[3] Santa Iglesia Universal o Católica. Con ello se quiere hacer mencion a la idea universalista de las iglesias de Cristo.

[4] Los valdenses son los predecesores de las anabaptistas y bautistas, los cuales recibieron ese nombre en honor a Pedro Valdo, un comerciante rico de Lyon en el S. XII.

[5] Fenomenolόgicamente. Que el evento o incidente descrito en la Biblia se describe desde la perspectiva del observador, no necesariamente desde la realidad científica. 

    1 La Biblia. Las doctrinas y prácticas de ElAtrio.Net se ajustan en todo a las enseñanzas de la Biblia, interpretadas según una exégesis histórico-gramaticas normal, sin que se admita otra fuente de autoridad espiritual o eclesiástica. Confiesa y afirma la autoridad de la Biblia como inspirada plenariamente por Dios en sus documentos originales (2ª Timoteo 3:16; 2ª Pedro 1:21), sin reconocer que los libros llamados apócrifos o deuterocanónicos tengan la autoridad de escritos inspirados.

     2 La Trinidad. Confesamos que hay un solo Dios (Deuteronomio 6:5, 1ªCorintios 8:4,6), infinito, omnipotente y omnipresente, revelado en la Biblia, que enseña que en la unidad de Dios existen eternamente tres Personas en una sustancia, poder y eternidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo (1ª Juan 5:7; Mateo 3:16,17; 28:39; 2ª Corintios 13:14).

     3 Jesucristo. Creemos que el Señor Jesucristo es el Hijo de Dios, el Verbo encarnado (Juan 1:14), nacido virginalmente de María, por obra del Espírtu Santo (Lucas 1:35). Es la Persona Divina de Dios el Hijo, en quien subsiten dos naturalezas, la divina y la humana y, por tanto, es esencialmente Dios en igualdad con el Padre y el Espíritu Santo.

     4 La obra redentora de Jesucristo. Creemos que, según el plan divino de gracia formulado antes de los tiempos de los siglos, el Hijo fue escogido para llevar a cabo la obra de redención (2ª Timoteo 1:9; 1ª Pedro 1:18-20). Se ofreció a si mismo en la cruz como sacrificio perfecto (Hechos 9:14), y es perfecto y exacto para su cometido por su naturaleza de humanidad y divinidad, cumpliendo las demandas de la justicia de Dios con los hombres, cubriendo sus pecado y haciendo posible su perdón y salvación (Colosenses 2:13). El valor de su sacrificio es infinito (para siempre) y de alcance universal (para todos, 2ª Corintios 5:14-15; 1ª Timoteo 2:6), solamente que el hombre se excluye a sí mismo de este regalo del sacrificio de Jesús (Cristo, JesuCristo) si continua sin creer en el mensaje de Salvación que recibe (Juan 3:36).

     5 La resurrección corporal del Señor Jesucristo. Creemos que el Señor Jesucristo fue levantado corporalmente de entre los muertos (Lucas 28:6; Hechos 2:32; 1ª Corintios 15:3-4). En la ascensión fue alzado a la diestra de Dios (Marcos 16:19; Lucas 24:51; Hechos 1:9,11; Efesios 1:20; 1ª Timoteo 3:16), desde donde, glorificado como Príncipe y Salvador (Hechos 5:31), dirige la obra de la salvación. Es sumo sacerdote y único mediador entre Dios y los hombres (1ª Timoteo 2:5).

     6 La persona y obra del Espíritu Santo. Creemos que el Espíritu Santo es la Tercera Persona Divina y no una mera influencia (Mateo 28:19; Hechos 5:3-4; 2ªCorintios 13:14). Lleva a cabo la obra interna y subjetiva de la redención, descubriendo el pecado en el corazón del hombre (Juan 16:8-11), despertando al arrepentimiento, la fe en Jesucristo, y efectuando la regeneración del creyente (Juan 3:3-7; Tito 3:5). Habita en la Iglesia, como también en las iglesias locales y en el ser de los redimidos (Efesios 2:21-22; 1ª Corintios 6:19), siendo precisa su potencia en todos los aspectos de la vida y del testimonio. El bautismo del Espíritu Santo en el día del Pentecostés, se extiende a todos los verdaderos cristianos y no puede repetirse (1ª Corintios 12:12-13).

     7 La naturaleza del hombre. Creemos que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios para señorear en la tierra, dentro de la voluntad el Creador (Génesis 1:26-28). Al caer en el pecado, cediendo a la tentación de Satanás, abandonó el postulado primordial de su creación, de modo que toda su naturaleza es afectada por la caída y orientada al mal, siendo ya un ser perdido, sin posibilidad de restaurarse por sus propios medios (Efesios 2:1-5). Sin embargo, no deja de ser el hombre creación especial de Dios. Se halla bajo la ira divina a causa de su pecado y a la vez es objeto del amor de Dios en el Plan de Redención (Juan 3:16; 1ª Juan 4:9-10). Por el arrepentimiento y la fe, gracias a la obra redentora de Jesucristo, pasa a ser un hombre creyente, regenerado por el Espíritu Santo, llegando a ser hijo de Dios, abriéndose delante las perspectivas de bendición eterna (Efesios 2:8-9). Su testimonio puede fluctuar, pero el creyente, hallándose en Cristo, no puede perderse (Juan 10:27-29; Romanos 8:1). El hombre rebelde sella su propia perdición eterna al rechazar la salvación de Dios en Jesucristo (Juan 3:36).

     8 La Iglesia y las iglesias. Creemos que, según enseñanzas apostólicas, la Iglesia se compone de todos los verdaderos creyentes en Jesucristo, siendo regenerados por Espíritu Santo. Éste les une al Cuerpo de Cristo, la Iglesia, por el único bautismo del Espíritu Santo (1ª Corintios 12:13). Jesucristo es la única cabeza de la Iglesia y obra en ella por medio del Espíritu (Efesios 1:22). ElAtrio.Net es un instrumento al servicio de Dios y de esta Iglesia universal, reconociendo a sus miembros y promoviendo su integración en iglesias locales, siendo una iglesia local una entidad social con las características que describimos a continuación.

     Las iglesias locales son congregaciones de creyentes que se reúnen en un determinado lugar geográfico a los efectos de la adoración, la comunión, la edificación mutua en la Palabra de Dios y para dar testimonio de su fe ante el mundo (Marcos 18:20).

     Según la enseñanza apostólica, hay una pluralidad de ancianos, pastores, obispos o sobreveedores, en cada iglesia local (Hechos 14:23; 20:17; Tito 1:3; 1ª Pedro 5:1), siendo reconocidos por la labor que realizan en la potencia del Espíritu Santo. Estos se ocupan de la enseñanza y pastoreo de la congregación.

     Conforme a la clara enseñanza bíblica, creemos que el Espíritu Santo da dones a los creyentes para el provecho y edificación de la Iglesia de Jesucristo (1ª Corintios 12:11). El ministerio es, por tanto, variado, pero ha de ajustarse enteramente a la Palabra de Dios. A los pastores y maestros les corresponde proveer el alimento espiritual para la grey, bien personalmente o utilizando a hermanos dotados de la propia iglesia local o de otras.

     Las ordenanzas de la iglesia son: El bautismo, que se administra solo a adultos bajo su profesión de fe (Mateo 28:19; Marcos 16:15-16); y la Cena del Señor, que se celebra habitualmente cada primer día de la semana con los elementos simbólicos de pan y vino (1ª Corintios 11:23-26).

 9 Los cristianos y el Estado. Creemos que según los mandatos del Señor y las enseñanzas de sus Apóstoles, los cristianos han de dar "al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios", sometiéndose a las autoridades y orando por ellas. Los hermanos han de mantener una leal ciudadanía y una pacífica conducta en la sociedad. Sin embargo, si llega el caso de que las autoridades manden algo contrario a las claras enseñanzas de la Palabra de Dios y, por tanto, lesivas a la conciencia cristiana, prevalece el principio de "obedecer a Dios antes que a los hombres".